Cuentos para desarrollar la empatía

A quien juzgue mi camino le presto mis zapatos. Anónimo

 

La empatía es la capacidad para ponernos en el lugar del otro, de sentir y comprender lo que siente y piensa el otro como si fuera el propio. La empatía puede dividirse en dos tipos de empatía:
  • empatia cognitivia:  comprender el punto del vista del otro,.
  • empatia afectiva: responder con un sentimiento adecuado el estado del otro.
La empatía es uno de los elementos claves de la inteligencia emocional.

Nos hacemos empáticos o nacemos empáticos

¿Sabes que son las neuronas espejo? Las neuronas espejo son una clase de neuronas que se activan cuando se ejecuta una acción y también se activa cuando esa acción la ejecuta otro individuo.  Se activan desde el nacimiento y son la base del aprendizaje por imitación, pero también  están en la base de la empatía, por eso nos emocionemos al ver una escena de amor o lloramos al ver llorar a otro.

empatia en niñosEn estudios recientes  de psicología evolutiva realizados por de Roth. Hanania, Davidov & Zahn, Waxler (2011), se demostró que bebés de 6 a 18 meses son capaces de comprender los estados emocionales  de otros y de responder empáticamente.

En cambio para  Jean Piaget, el niño entre los 2 y los 3 años está en el estadio pre-operacional, que se caractiza por un pensamiento  egocéntrico y no es hasta mucho más tarde que los niños no desarrollan la empatía. 

 

Cuentos para desarrollar la empatía

 
  • Paola "el conejo-gato"

  Imagen 3 Erase una vez un gato y una coneja que se querían mucho  y que decidieron tener un bebé. Mientras la coneja se engordoba y crecía su barriguita, el gato paseaba  taciturno.

- ¿Qué te pasa Gato?-  le preguntó la Coneja.

Cariño, tengo miedo que nuestro bebe sea diferente- le contestó el Gato.

-Tranquilo Gato, todo saldrá bien-  contestó  la coneja tránquilamente.

  Aquella misma noche la Coneja se despertó con dolor de barriga y al poco rato  nació el primer Conejo-Gato del mundo.  

              - ¿Cómo le llamaremos? , preguntó el Gato.

              -Le llamaremos Paola- respondió la Coneja.

              -¿Te gusta tu nombre, Paola?- le preguntó la Coneja a su bebé.

             - Agugutata- contestó Paola.

El Colegio

A Paolita el colegio le parecía "pichi-pichi" .  Menos mal que  en el patio casi todos los  niños jugaban con ella, menos el chulito Mo, que se reía de Paolita porque era un conejo-gato. Aunque su profesor, el señor Panda, le castigaba cuando lo oía:

          -  Mo estas castigado hasta las 6- le decía el señor Panda a Mo.

Mo, lloraba porqué ya le habían castigado 2 veces y sus padres le avisaron que a la tercera no podria ir de excursión. Paola se sentia muy mal por Mo, no le gustaba verlo llorar, en realidad, no le gustaba ver llorar a nadie, aunque Mo se riera de ella.  Así que Paola fue a hablar con el profesor Panda y le convenció  para que levantara el castigo a Mo. Mo estaba tan tan agradecido con Paola que se hicieron muy buenos amigos.   (idea original Martí de Armas (6 años))    
  • La ratona que sabía ladrar

la ratona que sabia ladras

En una granja vivía una familia de ratones. Una mañana de verano los dos ratoncitos pidieron permiso a sus papás para jugar fuera de la granja. Mamá ratona  les dió permiso , pero les dijo:

 -  Tened mucho cuidado con el gato.

- ¿Qué es un gato, mamá? —preguntaron los dos ratoncitos.

-  Hijitos un gato es un animal muy grande y con grandes bigotes- respondió papá ratón.

Los dos hermanos se alejaron, deseando encontrarse con ese animal, que nunca  antes habían visto.

Tenían tanta curiosidad en conocer a aquel animal bigotudo que se pusieron a buscarlo y buscando, buscando lo encontraron durmiendo tránquilamente al sol encima de la cerca.

-mira hermano, que feo que es

-mira hermana que bigotes más largos

Y los dos hermanos se morían de la risa. El gato abrió los ojos al oir tanto escándalo, pero al ver que eran dos ratoncillos inofensivos volvió a cerrar sus ojos e intentó dormir plácidamente. A los dos ratones el gato les pareció muy chistoso y siguieron  burlándose de él. Lo que más les divertía eran sus grandes  bigotes y su gran barriga.

El gato seguía sin moverse, pero cada vez se enfurecía más con las palabras de aquellos ratones. De repente el gato saltó delante de los dos ratones. Los dos hermanos asustados salieron corriendo hacia su casa.

-¡Papá, mamá, el gato nos persigue y nos quiere comer - gritaban asustados los dos ratones.

Mamá ratona  vió llegar a sus pequeños corriendo delante de aquel enorme gato y sin pensarselo saltó delante del gato y comenzó a ladrar como un perro feroz.

- ¡Guau, guau, guau!

 

El gato se asustó mucho y huyo corriendo.

Los ratoncitos estaban muy agradecidos, pero su mamá aprovecho para decirles:

- Nunca debéis reiros de las diferencias de los demás. Si no os hubieráis burlado el gato no os hubiera perseguido.

  Cuento folclórico cubano