Educar con inteligencia emocional

  • No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti
   

20170905_205249En  un viaje  reciente que hicimos mi hija y yo a Londres, mientras esperábamos el cambio de guardia, una niñita de unos 10 años, se colocó en un lugar vacio que había en la valla, detrás de ella, sentada en el suelo, había una señora,  al ver que la niña se le colocaba  delante, se levantó, la cogió del brazo y la apartó bruscamente. La mamá de la niña no estaba por allí, pero me sentí indignada, porque la niñita, no lo había hecho de mala fe, vió un sitio libre y se colocó, y la "señora" estaba guardándose el sitio desde la distancia. Aquella niña no era mi hija, pero no pude contenerme y le dije a aquella señora, que era una mala educada, que a los niños no se les toca, ni se les trata así. Pensaba que no me entendería, pero, casualmente era latina.  Mira que bien,  pude decirle todo lo que pensaba. Ella terminó diciéndome que educara mejor a mi hija. Pero aquella niña no era mi hija, era una desconocida. ¿Cómo hubiera actuado si hubiese sido mi hija? obviamente, no hubiera tolerado que nadie la tratara así.

 
Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás
   

Pero siendo honesta ¿cuántas veces  he contestado mal a mis hijos, no les he hecho caso cuando me explicaban algo o les he gritado? muchas, muchísimas.  Todas esas veces me hacen pensar que no soy una madre perfecta y desearia tener más autocontrol, más paciencia, más inventiva, menos estrés.

¿Cómo puedo lograr todos estos loables objetivos?

  • Ser consciente de mis sentimientos y de los demás

emocionesMi hija tiene 15  años. Lleva unos meses, que está ¿triste?, ¿ansiosa?, ¿malhumorada?, o quizás ¿contenta? . Lo cierto es que no sé como  está. La observo,  se lo he pregunto, pero no sabe definirlo.  Si yo no sé cómo está, tampoco sé cómo tratarla. Lo que si sé,  es que su estado  me produce ansiedad y mi ansiedad le acaba produciendo más agobia a ella, así que dejo de un lado mi ansiedad, respiro e intento acercarme a ella, pero sin agobiarla.

  • Ser empática

Una vez he descubierto cuales son sus sentimientos, debo entenderlos y no hay mejor manera de entenderlos que acordarme de mis 15 años. Yo era una adolescente llorona, me pasaba el día llorando por todo: por los chicos, por las amigas, por el final de un libro, etc.  Desafortunadamente, mi ejemplo no sirve porque mi hija no es llorona, es hermética. Yo hablo y hablo, le pregunto y le preguntó, y sólo, una de cada diez veces, mis monólogos se convierten en diálogos. Y me explica cómo se siente y me pongo en su lugar, con muchas dificultades, porque no acabo de entender sus quejas. Es difícil ser empático, porque  como dicen en PNL (programación neurolinguística) "el mapa no es el territorio" y sus experiencias no son las mías, pero aún así lo intento.

  • Controlar los impulsos

 Uff, otra asignatura pendiente. Hace menos de 1 hora, le he gritado como una posesa a mi hijo de 17 años. Eran las 7 de la tarde y todavía estaba durmiendo la siesta.  Pobrecito, total hoy es domingo, pero por qué le tengo que gritar.  Aixx, no os he explicado que esta mañana he practicado el autocontrol y he estado más de 1 hora intentado que se levantara de forma amorosa, he tardado ¡1 hora¡ y cuando esta tarde he visto que se repetía la escena, el autocontrol ha desaparecido, le he gritado, él también me ha gritado, hemos entrado en una "espiral de gritos". Cuando entras en una espiral de gritos, se produce un "secuestro emocional",  actuamos irracionalmente. ¿Cómo evitarlo? la mejor solución es poner distancia y volver al rato, racionalizándolo al tema.

  • Plantearse objetivos positivos

Bueno, bueno, tampoco mis hijos son tan "horribles", por ejemplo mi hija es muy resolutiva, si necesita algo que le interese mucho, mucho, mucho, puedo estar tranquila que buscará la manera de hacerlo,  su talento a la hora de trazar planes es una habilidad de la inteligencia emocional, mi labor como madre y educadora es orientarla en planificar unos objetivos adecuados a su edad y situación.   Tenemos que ser capaces de detectar cuales son sus mejores cualidades y las nuestras para utilizarlas en la consecución de objetivos positivos. ¿Cuándo eres más productivo? . Prefiero estudiar por la mañana, en cambio mi hijo prefiere hacerlo por la noche. Conocer estas aptitudes nos permitirá sacar más "provecho" de nosotros.

  • Potenciar las habilidades sociales

Mea culpa, ¿cuántas veces le he preguntado a mi hijo cúando tiene que entregar un trabajo y después no escucho su respuesta? y vuelvo a preguntarselo a lo 5'minutos. Le da una rabia y yo lo entiendo.  Aprender a escuchar a los demás y no a esperar al que el otro acabe para empezar tú a hablar, es una de las habilidades fundamentales de la inteligencia emocional, en definitiva  convertir la escucha en una escucha activa. Para comunicarse bien, es tan importante saber comunicarnos como saber escuchar.

 

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