Paola y la luna

Paola y la luna

A Paolita le encantaba asomarse a la ventana y mirar la luna. Cada noche antes de dormir la miraba hasta que mama-conejo la obligaba a meterse en la cama.

- Venga Paolita a dormir que mañana tienes que madrugar.- Le decía mama-conejo.

Un noche que el cielo estaba muy oscuro Paola se asomó a la ventana para ver a la luna, pero aquella noche la luna no estaba en el cielo. Paola miró y miró pero no había rastro de la luna.

- Mama, mama la luna no está en el cielo. Le dijo a mama-conejo - Venga Paolita a la cama, le dijo mama-conejo - Pero mama la luna no está. - No te preocupes que seguro que mañana volverá.

A la mañana siguiente, se lo contó a su amigo Mo.

Imagen 3- Mo, anoche la luna no estaba en su casa.

- Seguro que estaba cansada y se había ido a dormir, o quizás se fue de viaje.

Pero ya no hablaron más de la luna porque Samuel, el ratón, llamo a Mo para jugar a la pelota y Mo se fué corriendo trás la Samuel y la pelota.

Aquel día Paola estuvo muy nerviosa,  estaba deseando que fuera de noche para ver si había vuelto la luna.

Cayó la noche y Paola corrió a su habitación para asomarse a la ventana. ¡Qué horror! la luna tampoco estaba, se había marchado sin despedirse de ella.

Pasaban los días y la luna no volvía. ¡Qué pena que estuvieran de vacaciones en la escuela! seguro que el profesor Panda sabría que le había pasado a la luna.

Una noche Paola salió al jardin a buscar agua al pozo, estaba más fresca y Mamá coneja se pondría contenta, al asomarse al pozo, ¡Qué sorpresa !la luna estaba dentro, seguro que se había caído . Paola cogió el cubo y lo bajó hasta el agua, metió la luna en él y empezo a tirar con fuerza, el cubo pesaba mucho.

- Venga un último esfuerzo : se dijo Paola y tiró muy fuerte

El cubo salió disparado y Paola se cayó de culo en el suelo. Cuando miró para arriba vió la luna en el cielo.

¡Qué contenta estaba Paola había salvado a la luna!

Los tres cerditos RESUELVECASOS

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El caso de Majin buu y Cerdito Mediano

Pequeñina no encuentra a Mediano y le pide ayuda Cerdito Grandullón para buscarlo.

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Caperucita roja y el lobo feroz

  Había una vez una niña que vivía en el bosque con su mamá. Su mamá le había regalado una bonita caperuza roja,  y por eso todo el mundo la llamaba la "Caperucita Roja". Un día su mamá le pidió que le llevará a su abuelita una cesta de frutas. -Ten cuidado con el lobo del bosque y no te detengas. Caperucita iba por el camino recogiendo flores y cantando cuando se apareció el Lobo Feroz y le dijo:                -¿Donde vas Caperucita?      -Voy a casa de mi abuelita a llevarle esta cestita porque está enferma.      -Muy bien, dijo el lobo, sigue tu camino. Entonces el lobo que conocía un sendero secreto se fue corriendo para llegar a la casa de la abuelita antes que Caperucita. El lobo llegó a la casa de la abuela y tocó en la puerta:        -Toc toc.        -¿Quién es? dijo la abuela.        -Soy Caperucita. La abuela, creyendo que era caperucita , abrió la puerta y el lobo se la comió de un solo bocado. Después el lobo se puso la ropa de la abuelita y se metió en la cama a esperar a Caperucita.

Al rato picaron a la puerta.

     -Toc toc     -¿Quién es? pregunto el lobo      - Soy Caperucita, abuelita El lobo se tapó con la sabana  hasta los ojos. Caperucita se acercó a la cama y le dijo a su abuela:      -Abuelita, que orejas más grandes tienes.      -Son para oirte mejor nietecita.     -Abuelita, que manos más grandes tienes.     -Son para acariciarte mejor.     -Abuelita, que ojos más grandes tienes.     -Son para verte mejor. Entonces Caperucita preguntó: -Abuelita, que dientes tan grandes tienes. -¡Son para comerte mejoooor! El lobo saltó de la cama y de un solo bocado se comió también a Caperucita. Por suerte, cerca de la casa había un cazador que oyó unos fuertes ronquidos y se acercó a la casa de la abuelita para ver que ocurría. El cazador le dió una buena tunda al lobo y pudo salvar a Caperucita y a su abuelita. 
Y colorín colorado... este cuento se ha acabado...